por qué

los hechos.

por qué

los hechos.

el mundo se transforma a una velocidad desbordante. adaptarse es un desafío para la capacidad de procesar respuestas, aportar valor y vivir conscientemente.

si aspiramos a modificar cómo afrontamos la complejidad, será necesario:

liberar el potencial y fomentar la autonomía de nuestra gente para asegurar que los equipos y el ecosistema estén preparados para asumir el reto.

desactivar el foco automático y actualizar la manera en que pensamos, operamos, nos relacionamos y (nos) comunicamos.

darnos cuenta de que está despertando una conciencia colectiva que reconoce nuestra interdependencia con el entorno natural, con nosotros mismos, con los demás y con los lugares que habitamos, y que este cambio exige una nueva forma de organizarnos en la que cada persona y cada organización contribuya, desde su ámbito, al conjunto, guiada por un objetivo superior: prosperar fortaleciendo los sistemas que sostienen la vida.

si el propósito es alcanzar esta presencia y conciencia plenas, será necesario:

eliminar todas las distracciones.

aparcar las rutinas habituales de la vida personal, familiar y profesional.

invertir tiempo de calidad con las personas adecuadas, en el momento justo y en el lugar (remoto) conveniente.

hace tiempo que todos advertimos cómo otras organizaciones se cuestionan y se redefinen para adaptarse a las nuevas realidades emergentes y contribuir a un posicionamiento de explotación financiera más armónico con el entorno y las personas.

no es obligatorio evolucionar, siempre podemos extinguirnos.